4ª Etapa: Morille-Salamanca. Es una etapa presidida casi desde el principio por las torres de las catedrales salmantinas que se van a perfilar en el horizonte del caminante. Los terrenos de dehesa han dado paso a los campos cerealísticos y a los pequeños oteros de piedra arenisca y arcillosa. La llegada a Salamanca se hace a través del Prado del Zurguén, donde hay restos de enlosado romano, y finalmente por el puente sobre el río Tormes, también romano en buena parte de sus arcos. Es la antesala del impresionante catálogo arquitectónico de la capital, declarada Patrimonio de la Humanidad, con sus dos catedrales, el edificio de la Clerecía, el edificio de la Universidad, e infinidad de templos y palacios.
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